el proceso de comunicación

COMUNICACION EFICAZ,  Dr. Ribeiro, 2017

Hola Persona Humana!

La Navidad, una de las fiestas más importantes de la tradición occidental, ha calado de profundamente hasta tal punto que la celebran creyentes y no creyentes como un día relacionado con la unión familiar, la alegría y el reencuentro.

Pero existe la otra cara de las navidades que tienen un calibre menos solidario y fraternal y que experimentan miles de personas para quienes estas fechas distan de ser días de felicidad y armonía. Realidades como soledad o problemas familiares provocan que la venta de antidepresivos aumente hasta un 40% en diciembre y enero.

Sabemos que en la base de todos los conflictos, familiares o no, existe un problema de comunicación.

Vamos a revisar en qué consiste exactamente el proceso de comuniación antes de profundizar en los problemas que su ausencia produce.

Sabemos que la comunicación es el intercambio de información llevado a cabo entre dos o más personas para llegar a un objetivo concreto (ésto último es de crucial importancia).

En el proceso de comunicación, la persona que intenta transmitir la información (el emisor) manifiesta un mensaje (información, opinión, pensamiento o dato) a un receptor (destinatario del mensaje), a través de un medio (el canal que transporta la información del emisor al receptor), empleando un código común (conjunto de signos o señales a través de los cuales se elabora la información) y procurando lograr el entendimiento de su significado para conseguir un cierto objetivo.

La acción de comunicación queda cerrada a través del proceso de retroalimentación o feedback, mediante el cual el receptor responde al emisor. La retroalimentación es la respuesta del destinatario al emisor relacionada con el mensaje, bien verbal o bien no verbal, con la que confirma si ha entendido el mensaje y completa la comunicación.

En el proceso de comunicación hay que tener en cuenta también otros elementos, que son:

– El contexto, que es el conjunto de condiciones en que se desarrolla la comunicación: espacio, tiempo, circunstancias socioculturales, antecedentes, otros mensajes anteriores o posteriores, etc. y que influye fuertemente en la forma en que se recibe el mensaje que se transmite, pudiendo ser diferente a otro que tenga un contexto diferente, aunque se utilicen las mismas palabras.

Aspectos psicológico y emocinal, tales como el estado de ánimo, la intención del mensaje, los prejuicios, la relación del emisor con el receptor, la motivación, etc.

conflictos y tensiones durante la Navidad en familia: ¿qué hacer?

Cada persona tiene una situación concreta que puede ocasionar problemas o dificultades diferentes. Familias separadas, matrimonios o parejas recientes que se reúnen con la familia propia y política, personas sin familia o sin posibilidad de reunirse con sus familiares, entre otros, supondrán emociones y tesituras diferentes que abordar.

Para ello, es importante tener en cuenta algunas cuestiones que, de forma general, pueden ayudarnos a pasar este periodo de una forma más satisfactoria.

1. No es la Navidad lo que origina el conflicto

La raíz de estas tensiones es algo que seguramente tiene un largo recorrido. Así, por mucho que se nos venda que la Navidad es un momento maravilloso, hay que recordar que es simplemente una época más del año y no debemos forzar nada. No debemos frustrarnos porque no seamos las personas más felices del mundo en Navidad. Quizás sí sea interesante plantearnos hacer las cosas de forma diferente a la habitual, de manera que obtengamos resultados diferentes. Pero tampoco querer solucionarlo todo justo en este periodo.

2. Ninguna familia es perfecta

Es normal que en las familias se produzcan conflictos, roces y desencuentros, ya que son las personas con las que más relación tenemos (es difícil que te enfades con el cartero, al que apenas ves). El identificar qué suele causar esas desavenencias puede ayudarnos a que en la siguiente ocasión podamos prevenir esos comentarios/situaciones que suelen actuar de disparador y desencadenar peleas.

3. Seamos empáticos

Aunque no todos los escenarios son justificables, en algunas ocasiones podemos pensar en lo que esos conflictos suponen para otras personas, en cómo se sienten las otras partes implicadas.

También es necesario comprender que cada persona tiene sus luces y sus sombras y que habrá algunos aspectos que no veremos de la misma forma. Evitar temas polémicos y tratar de buscar otros más neutros o que tengamos en común, puede ayudarnos a generar conversaciones más agradables, que nos unirán a los demás.

4. Pero también pongamos límites

Expresar cómo nos sentimos o lo que nos está generando la situación puede ayudar, tanto a que la otra persona tome conciencia de cómo nos sentimos, como a que el conflicto no entre en escalada. Puede que la otra persona no vea que lo que está diciendo o haciendo es molesto para nosotros.

5. Es importante conocer los tiempos

La mayoría de los conflictos no surgen de la nada el día de Navidad, por lo que este día de reunión familiar quizá no es el momento de resolver los conflictos que tengamos pendientes con alguno/a de los presentes. Lo más prudente para todos será aplazar esa conversación, hasta encontrar un momento privado en un lugar y fecha más apropiados.

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