entendiendo la ansiedad

EL HOMBRE QUE TENÍA MIEDO A VIVIR, M.Ángel Montero, 2018

Hola Persona Humana,

La ansiedad puede provocar todo tipo de síntomas físicos: corazón acelerado, sudoración, temblores, problemas gastrointestinales, mareos, fatiga…

Y como saben los que sufren de ansiedad, estos síntomas desagradables pueden, a su vez, causar más ansiedad, manteniéndonos en un ciclo de retro-alimentación interminable.

Según las investigaciones, con el tiempo, la ansiedad y sus síntomas también pueden aumentar el riesgo de padecer otras enfermedades crónicas y disminuir la calidad de vida de quién la padece.

Afortunadamente, la ansiedad puede ser una de las condiciones más reversibles que existen, siempre y cuando se reciba tratamiento, pero lamentablemente sólo el 37% de los que la padecen acuden a un especialista.

Ya pasó ese tiempo en que las personas pensaban que todo lo psicológico era una «tontería» o una «exageración.

Mente y cuerpo sólo existen por separado en los libros, a efectos de estudio e investigación, pero es sabido hoy en día que todo está conectado.

De hecho, los estudios demuestran que la felicidad depende en gran medida de la calidad de nuestras relaciones personales y de la salud de nuestra mente (dos aspectos que podrían considerarse psicológicos o más relacionados con la mente que con el cuerpo).

Estos son algunos de los aspectos biológicos y hábitos diarios que están estrechamente relacionados con el control de la ansiedad:

  • Función cerebral
  • Hormonas
  • Nutrición
  • Higiene del sueño y descanso
  • Ejercicio
  • Meditación y respiración
  • Salud intestinal
  • Neuroplasticidad
  • Estimulantes y consumo de sustancias
  • Exposición a retos, miedos

La ansiedad aparece en nuestros cuerpos y vidas de muchas maneras, y a menudo se confunde con otras condiciones físicas (o coexiste con ellas).

Empieza a tomar las medidas necesarias para abordar la ansiedad en tu vida HOY mismo.

¿Cómo?

Algunos consejos generales (lógicamente existen las variables personales):

  • Toma decisiones: esa conversación pendiente, ese cambio necesario, ese límite que no se te respeta, etc. Hay cosas que no se pueden postergar, esas que sólo tú sabes.
  • Respeta los ritmos circadianos: vivir de día y dormir de noche, comer sólo mientras hay luz (se traduce en cenar pronto), no usar tecnología a partir de las 20h de la tarde, etc
  • Haz deporte: el ejercicio físico no debería ser sólo un hobbie sino una obligación. Ayuda a gestionar el estrés y las hormonas que lo regulan (además de otros muchos beneficios a nivel fisiológico y psicológico).
  • Dedícate un tiempo a ti mismo: haciendo aquello que más te gusta y que más disfrutas. Relajarse ayuda a gestionar el estrés.
  • No hagas NADA durante 10 minutos todos los días: especialmente justo antes de ir a dormir. No puede ser que te metas en la cama agobiado con la cabeza a 1.000 por hora.
  • Come comida saciante, que te evite picar entre horas: el próximo martes hablaremos del problema actual con las dietas, que al final engordan por efecto rebote, además de provocar muchísima ansiedad por las restricciones calóricas. Un desastre.

El estrés no es sólo algo mental, psicológico o emocional. Es un estado que afecta el cuerpo entero, sus funciones y procesos, tal como explicamos hace unas semanas.

Debemos tomarnos muy en serio la ansiedad y sus síntomas. Si necesitas ayuda porque no sabes por dónde empezar, puedes pedir ayuda a un profesional.

Por tu salud.

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