pensando correctamente

PIENSA BONITO, Tomás Navarro, 2021

Hola Persona Humana!

Hoy vamos a hablar de la importancia de «pensar bonito», como dice el autor del libro, el psicólogo Tomás Navarro.

Aprender a pensar correctamente y a distinguir los pensamientos racionales de aquellos que son perjudiciales para nuestro bienestar es fundamental.

La expresión «pensar bonito» es una manera de decir que podemos aprender a aplicar el pensamiento para facilitarnos y enriquecer la vida.

Pensar correctamente después, por ejemplo, de un fracaso, de un abandono, etc puede lanzarnos al éxito, mientras que pensar incorrectamente puede hundirnos.

El pensar bonito no tiene que ver con la inteligencia ni con habilidades especiales, es algo que se puede aprender y que consiste sobre todo en saber identificar cuándo no estás pensando bien. Porque nos solemos complicar mucho la vida cuando no pensamos bien. 

¿Y por qué hay que aprender a pensar bien? ¿Es que nuestro cerebro no lo hace él solo sin necesidad de que le enseñemos? Nuestro cerebro gestiona muchísima información. El cerebro sabe que hay dos procesos de pensamiento: el heurístico y el algorítmico. El heurístico es más rápido y consume menos energía, pero tiene más errores. El algorítmico es mucho más lento, te obliga a ser más experto porque barajas muchas opciones, consume mucha energía pero no da tantos errores. El cerebro gestiona el ritmo cardíaco, la digestión, las hormonas… Todo. Y al cerebro no le gusta que, con todo lo que ya tiene, le pongamos encima a trabajar media hora más para tomar una decisión. Así, el cerebro nos da la ilusión de control para que gestionemos lo más rápido posible aquello que hemos aprendido. Recordemos que al cerebro no le interesa nuestra felicidad, sino nuestra supervivencia: tomar decisiones rápidas era una ventaja en el mundo salvaje de hace 40.000 años.

Nuestro cerebro no deja en nuestras manos lo que es vital, no nos deja regular el corazón, eso no lo tenemos que aprender. Pero hay otras parcelas en las que sí que nos deja un poco de libertad, pero si no aprendemos bien y tomamos malas decisiones podemos complicarnos mucho la vida. La parte positiva es que podemos aprender bien que dos y dos son cuatro y podemos pensar mejor. 

Los dos errores de pensamiento más comunes y graves que también nos lastran a la hora de poder pensar correctamente serían los siguientes:

  • Uno está relacionado con la autoestima, porque varias veces al día la necesitamos para proteger nuestros derechos, para pedir lo que queremos, para marcar límites… Y si tu autoestima te hace creer que no puedes hacerlo, pues no lo harás.
  • Y otro error también muy frecuente es el de la falta de criterio propio. Seguimos el mainstream (la corriente dominante), y todo aquello que se sale de ella y que no nos es familiar nos descoloca, lo evitamos y lo negamos. Somos muy influenciables, muy manipulables. 

Y al revés, las dos técnicas más importantes para «pensar bonito» son las siguientes:

  • Una es en el ysiísmo, que no es una secta sino llevar la duda al pensamiento, consiste en preguntarse «¿Y si…?». Mucha gente practica el ysiísmo pero lo practica mal. Pensemos por ejemplo que alguien quiere escribir un libro. «¿Y si no me lo publican?» «¿Y si no sale bien?». Hay que usar el ysiísmo al revés: «¿Y si me lo publican?» «¿Y si sale bien?». El ysiísmo lo que hace es expandirte a nuevas opciones que no contemplas.
  • La otra es la pregunta del millón. Cuando estamos mal, solemos dictar sentencias. Por ejemplo, si te despiden puede que digas: «Nunca más encontraré trabajo». Y si te dices eso tu cerebro entra en resonancia y ni siquiera te presentas como candidato a un puesto de trabajo. Eso hay que escribirlo en un papel, ponerle dos interrogantes y volverlo a leer. «¿Nunca más encontraré trabajo?». Y ahí la respuesta es que depende, por supuesto. Pero ya hemos dado un paso clave, hemos abierto una posibilidad, la pregunta del millón es fantástica para desmontar esos pensamientos absolutistas.

De lo que se trata es de aprovechar las oportunidades, de buscarlas. Y eso cuando más lo necesitas es precisamente cuando todo va mal.

Si has tenido un día de perros y llegas a casa de mal humor, en vez de montarle una bronca a tu pareja puedes probar a pensar bonito: que tu pareja no tiene la culpa de nada, que es mejor irse a tomar dos cañas a la calle o al gimnasio y volver a casa cuando estés más relajado. En momentos complicados necesitas más que nunca pensar bonito para buscar oportunidades.

El principal problema de aprender a pensar bonito es asumir con total humildad que es posible que algunos momentos no pienses bien, ya que uno de los sesgos, de los errores de pensamiento, es que creemos que pensamos mejor que la mayoría de la gente, que los demás.

Todos, absolutamente todos, tenemos momentos en los que no pensamos bien. Y el poder aceptarlo nos permite preguntarnos si no podríamos estar equivocándonos, si no estaremos simplificando, si no estaremos cayendo en un estereotipo…

Estamos en un momento en el que tenemos que revisar el sistema educativo y enseñar a nuestros hijos aspectos clave como son saber escoger entre toda la información que encuentran, saber tomar buenas decisiones, saber analizar a las personas, saber pensar bonito, saber ser resilientes a pesar de la adversidad, saber tolerar la frutración, saber manejarse en la incertidumbre, saber diferenciar deseos de necesidades…. Hace falta una reforma profunda del sistema educativo.

Ya me dirás qué te parece!

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