THE SWEETNESS OF DOING NOTHING: LIVING LIFE THE ITALIAN WAY WITH DOLCE FAR NIENTE, Sophie Minchilli, 2020

Seguimos!

Hola Persona Humana, julio y agosto ya están aquí! Son meses asociados -en la mayoría de ocasiones, por lo menos en España- a las vacaciones y, con ellas, a las escapadas, a los viajes, a las aventuras, a los hobbies y a un montón de experiencias que no podemos realizar durante el resto del año.

Eso está muy bien.

Pero yo a veces me pregunto: ¿Es necesaria tanta actividad durante los días de vacaciones? ¿Sabemos realmente lo que significa descansar? ¿Qué pasa si nos tomamos los días libres como un momento para, literalmente, no hacer nada?

No hacer nada implica conectar con uno mismo. Con la soledad, con el silencio, con la concentración. Abandonar la velocidad, los horarios, los planes, la actividad frenética que nos lleva la gran parte del año y pasarse a la corriente cultural llamada “Slow Life“, que promueve la desaceleración del nuestro actual estilo rápido de vida, priorizando actividades que buscan el desarrollo integral de la persona.

La época de las vacaciones es buen momento para practicar este estilo de vida lento. Focalizando, profundizando, disfrutando de cada acción, de cada momento con plenitud.

No digo que escalando o quedando con tu grupo de amigos no puedas saborear profundamente cada instante, pero yo hablo de otra cosa: de pisar el freno, de ralentizar el ritmo de tu vida, incluso hablo de aburrirte.

Piensa: ¿Cuándo fue la última vez que pasaste horas leyendo un libro? Haciendo nada más que leer. He hecho esta pregunta a varias personas y todo el mundo coincide en la respuesta: antes de que la tecnología, las redes sociales, los móviles y la mensajería instantánea nos robara horas y horas de nuestro día.

Yo te invito a que pases al menos algunos días sin hacer nada, sin esperar nada, sin hacer planes, simplemente disfrutando del placer de ver pasar el tiempo. Por supuesto mantente activo físicamente, pero no pretendas ser productivo, al contrario.

Algunos consejos para disfrutar del dolce far niente:

  • olvida los “debería”: durante las vacaciones, pásate a los “me apetecería”.
  • apaga el móvil, sino todo el día, al menos durante unas horas.
  • intenta revisar las redes sociales sólo una hora por la tarde
  • escucha el mar, los pájaros, incluso los coches si no tienes acceso a la naturaleza. Simplemente presta atención a tu alrededor, atiende a sonidos que normalmente pasas por alto. Verás qué difícil es escuchar el silencio.
  • aprovecha para dormir 8 ó 9 horas, las que durante el resto del año te resulta difícil alcanzar.
  • ¿y qué pasa si te tumbas en el sofá y miras el techo durante una hora?
  • recupera antiguos hobbies tranquilos, los de toda la vida, como hacer ganchillo, encaje de bolillos, pintar, cuidar las plantas o cocina por puro placer: con tiempo, recordando a tu madre, a tu abuela…

Cuéntame cómo disfrutas tú de tus vacaciones, y si has puesto en práctica alguna de estas ideas o algunas otras y cómo han resultado.

Gracias por seguir ahí!

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