DIETA CETOGÉNICA: RESETEA TU METABOLISMO, GANA ENERGÍA Y QUEMA GRASA PARA SIEMPRE, Isabel Belaustegui Trías y Jesús Sierra Crespo, 2019

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Hola, toda la vida habrá oído que los carbohidratos son la fuente de energía preferida del cuerpo y que, por eso, hay que incluirlos a diario en las comidas.

Siento decirte que no es cierto.

¿Crees que hace millones de años, en entornos naturales, donde la comida escaseaba podríamos haber sobrevivido si de verdad necesitáramos glucosa de manera constante y si ésta fuera nuestra principal fuente de energía? Piensa que en los largos inviernos era difícil encontrar fuentes de carbo hidrato.

Un ser humano sano tiene lo que se llama “flexibilidad metabólica” y cuando no puede consumir glucosa, porque no está disponible, utiliza la grasa que tiene almacenada. De esta manera, no resulta ningún problema estar horas -12, 16, 20, 24- incluso días, sin comer. Y no, no es cierto que descienda el metabolismo si no comes, pero ésta es otra historia de la que hablaremos más adelante.

Piensa que el cuerpo humano solo tiene reservas de glucosa para unas 12 horas mientras que tiene reservas de grasa para aproximadamente 90 días, y si tienes sobrepeso, incluso para más.

Pero si tu cuerpo nunca ha pasado más de 5 horas sin comer, siempre picando y temiéndole al hambre, tiene el metabolismo de las grasas atrofiado, es decir: es carbo-dependiente, enseguida que le falta azúcar en sangra le falta energía y no está entrenado en utilizar las grasas disponibles. Es por eso que tu cuerpo te pide de manera insistente comer a menudo.

Obtener energía desde el azúcar te obliga a montarte en una montaña rusa donde pasas de la sensación de gran energía -cuando los niveles de azúcar en sangre suben- a momentos de importante bajón -cuando el azúcar en sangre disminuye. Hay gente que lo pasa mal por ir a hacerse una analítica en ayunas, pensando que se va a desmayar al andar por la calle tres pasos sin haber desayunado.

Cuando recuperas la capacidad de usar tu grasa almacenada todo esto cambia: no necesitas comer tan seguido (para qué si tienes energía casi ilimitada), desaparece la apetencia constante (especialmente por el dulce) y tus niveles de energía se estabilizan.

Pero hay un problema en este mecanismo de entrada en cetosis: solo sucede cuando no comes y esto es a corto plazo incómodo y a largo plazo insostenible.

La dieta cetogénica es justamente una solución para evitar este doble problema.

¿Y qué es la dieta cetogénica? El término fue acuñado por Russell M. Wilder (1885-1959) en 1921 y se trata de un plan alimenticio que se utiliza como una herramienta para inducir el estado de cetosis. Para conseguirlo se restringe el consumo de calorías provenientes de los carbohidratos a un 5% de la ingesta calórica total. Aproximadamente un máximo de 30 gramos al día. La proporción de grasas y proteínas puede ser más flexible pero se recomienda que sea mucho más elevada en grasa que proteínas, porque ante la falta de glucosa, en un primer momento, el cerebro inducirá la fabricación de glucosa a partir de unos componentes presentes en las proteínas: los aminoácidos. Este proceso se conoce con el nombre de gluconeogénesis. Así, si haces una dieta cetogénica pobre en carbohidratos pero muy rica en proteínas, retrasarás el uso de la grasa como fuente prioritaria de energía porque seguirás fabricando y utilizando glucosa.

A medida que pasan los días, y si limitas el consumo de proteina, la contribución de los aminoácidos disminuirá a la par que aumentará la cantidad de energía producida a partir de la grasa.

Y así, entrarás en cetosis y empezarás a:

  • reducir la fabricación de grasa y estimular el uso de la grasa ya acumulada, de manea que perderás grasa y mejorarás la complexión.
  • reducir el apetito, por el alto efecto saciante de la dieta cetogénica.
  • aumentar el consumo calórico en reposo (las personas con una dieta cetogénica queman un promedio de 300 calorías adicionales por día, en comparación con las personas con una dieta alta en carbohidratos). 
  • tener más energía, porque la combustión de la grasa ofrece con diferencia el mayor número de moléculas de energía por molécula de oxígeno (mientras que de la combustión con oxígeno de la glucosa se obtienen 36 moléculas de energía de la grasa se obtienen entre 140 y 154). 
  • disminuir la inflamación de bajo grado -y el dolor y las enfermedades asociados- que tenemos la mayoría de personas en las sociedades occidentales.

Importante: no confundas la cetosis (un estado metabólico perfectamente normal y saludable) con la cetoacidosis (complicación grave de la diabetes tipo 1, causada por déficit absoluto de insulina por destrucción de las células beta pancreáticas)

Es muy recomendable que te informes bien antes de empezar una dieta cetogénica, porque no debes dejar de comer alimentos esenciales, como las verduras, al contrario de lo que algunos piensan. No se trata de comer cada día huevos fritos y bacon, la próxima semana hablaremos de los alimentos permitidos y de los no permitidos en éste protocolo. Si no sabes cómo implementarlo, empieza por abandonar todos los ultraprocesados y hacer una dieta baja en carbo-hidratos y ya obtendrás muchos de los beneficios de los que hemos hablado.

Gracias por estar ahí!

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