quién tiene un amigo tiene un tesoro

REUNION, Fred Uhlman, 1971

Seguimos!

Hola, hoy quiero hablarte de la importancia de rodearte de buenos amigos.

Los estudios científicos demuestran repetidamente cómo la calidad de nuestras relaciones sociales correlaciona con la buena salud.

Varias investigaciones llevadas a cabo en los últimos años prueban sus efectos positivos a nivel mental, así como sus consecuencias físicas: tener buenas amistades y otras relaciones sociales sanas se sitúa al mismo nivel que el ejercicio físico o una alimentación saludable.

¿Por qué es así? Porque el ser humano es un ser social, millones de años de evolución le han demostrado que en grupo tiene muchas más posibilidades de sobrevivir -gracias a la ayuda y al apoyo del círculo próxiimo- que si está solo. Hoy en día la vida ha cambiado mucho pero nuestros genes -que siguen siendo los mismos que hace 2 millones de años- continúan detectando como algo peligroso el hecho de no tener relaciones significativas. Eso altera nuestra bioquímica y nos puede enfermar, tanto física como emocionalmente.

En un metaanálisis de 2015 (de 70 estudios que analizaron un total de 3,4 millones de personas), se concluyó que los efectos perjudiciales de la soledad sobre la salud son peores que los de la obesidad, y podrían equipararse con los de fumar unos 15 cigarrillos diarios durante años.

Contar con un nutrido círculo de buenos amigos puede proporcionarte una salud de hierro, por varias razones:

1. Longevidad: la investigadora estadounidense Julianne Hold-Lunstad realizó un seguimiento a 300.000 personas durante siete años y llegó a la conclusión de que no contar con relaciones sociales aumenta de manera evidente la mortalidad y empeora la salud.

2. Hábitos saludables “contagiosos”: delgados y deportistas: un estudio demostró que las conductas saludables son contagiosas: los hábitos alimentarios sanos y la actividad física se transmiten entre amigos cercanos.

3. Mejor descanso: según otro estudio, la soledad también socava la salud alterando la función cardíaca de las personas e interrumpiendo su sueño. Así, mientras que las personas solitarias duermen en torno a 5,8 horas cada noche, los que cuentan con un círculo de amistades duermen 6,4 horas por término medio cada noche, y lo hacen de forma continua, sin apenas interrupciones ni sobresaltos durante las horas de descanso. Además de esta privación crónica del sueño, las personas solitarias también tienen la presión arterial más alta y son más propensas a sufrir problemas cardíacos.

4. Mayores conexiones cerebrales: Robin Dunbar, antropólogo de la Universidad de Oxford, desarrolló en los años 90 la famosa Teoría del Cerebro Social. Dunbar demostró que el tamaño del cerebro es el principal indicador del tamaño de los grupos sociales en los primates. Cuanto más grande es el neocórtex (la capa más externa) de la especie, mayor es el número de individuos que viven en comunidad. El hecho de que los humanos tengamos grupos sociales mucho más grandes que el resto de primates implica también que utiliza vínculos más sofisticados y eficientes -como reír, cantar o bailar- en lugar de sólo tocar y acicalarse, como otras especies. Las personas con pocos amigos desarrollan menos el neocórtex y la corteza prefrontal. Ahora bien, la cantidad de capital social que tiene una persona no es infinita. El tiempo y la energía de la que disponemos son limitados. Un mayor número de relaciones implica que la cantidad de capital social que se puede dedicar a cada una es menor. Y tomando como referencia el tamaño del neocórtex humano, Dunbar concretó en un número la cantidad de amigos reales que se pueden mantener: hasta 150 amigos. Una persona tiene, generalmente, uno o dos ‘mejores amigos’, cinco ‘amigos íntimos’, 15 ‘buenos amigos’, 50 ‘amigos cercanos’ y en torno a 100 ‘amigos’ a secas. Así, mantener relaciones con cada vez más gente requiere mejor manejo de habilidades cognitivas, sobre todo las relacionadas con entender el comportamiento de los demás y ponernos en su lugar, por eso el cerebro sufre cambios positivos cuantos más amigos tengamos.

5. Menor percepción de dolor: las personas con mejores redes de amistad tienen mayor tolerancia al dolor. Según otro interesante estudio, la percepción del dolor que experimentamos mientras nos sometemos a algún tipo de intervención o nos hacemos daño se reduce cuando una persona a la que consideramos cercana se encuentra a nuestro lado. Y otro dato curioso: la influencia positiva de un amigo a nuestro lado es más evidente si el dolor al que nos sometemos dura más de 60 segundos.

¿No te parece revelador?

Gracias por seguir ahí!

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