mi marido tiene insomnio, pero no lo sabe

A CONFEDERACY OF DUNCES, John Kennedy Toole, 1980

Seguimos!

hola, me imagino que conoces la fábula china del granjero y el caballo, aquella que dice así: érase una vez un granjero chino al que, en cierta ocasión, se le escapó el mejor caballo que poseía. Esa noche acudieron los vecinos a su casa y le dijeron: “¡Qué mala suerte!”, a lo que él respondió: “Quizás sí, quizás no, quién sabe?”.

Al día siguiente, el caballo regresó trayendo consigo siete caballos salvajes a los que se había unido. Esa noche volvieron nuevamente sus vecinos y le felicitaron, diciéndole: “¡Qué buena suerte!”, pero él replicó: “Quizás sí, quizás no, quién sabe?”

Al día siguiente, su hijo estaba tratando de domesticar uno de los caballos salvajes cuando salió despedido de la grupa y se rompió una pierna. Los vecinos regresaron entonces y dijeron: “¡Qué mala suerte!”, a lo que el granjero contestó, una vez más: “Quizás sí, quizás no, quién sabe?”

Al día siguiente, llegaron los oficiales de reclutamiento en busca de jóvenes para el ejército, ya que la guerra había empezado pero su hijo se salvó a causa de su lesión. Esa noche también llegaron los vecinos diciendo: “¡Qué buena suerte!”, a lo que el granjero dijo nuevamente: “Quizás sí, quizás no, quién sabe?”

Ésta parábola nos habla de varios aspectos, tiene varias enseñanzas. Una de ellas es, en mi opinión, el no juzgar nada antes de tiempo. Nada es bueno ni malo por sí mismo, todo depende de cómo te lo tomas.

Como te cuento en el título de éste post, mi marido tiene insomnio pero nunca se ha parado a pensarlo. Se puede despertar a las 4, a las 5 de la madrugada varias veces por semana. Y ¿qué hace?: nada especial, simplemente se levanta y aprovecha el tiempo: lee, escribe, va a su taller de luthería a trabajar, etc. Según el día -o la noche. Según las ganas. No tiene la sensación de que nada negativo esté ocurriendo, simplemente se ha despertado especialmente pronto y se ha levantado, algo objetivo, sin ningún juicio de valor asociado. Nunca le ha puesto una etiqueta al hecho de despertarse tan pronto, porque para él no está ocurriendo nada, ni bueno ni malo.

Conozco a más gente que se despierta a esas hora y te puedo asegurar que se lo toman de forma totalmente diferente a mi marido: sufren, miran el reloj, empiezan a pensar en lo cansados que estarán mañana, se ponen de mal humor, hablan de ello constantemente, y de alguna manera se convencen a sí mismos de que “padecen de insomnio”.

Y el hecho es el mismo, la realidad es la misma: se han despertado a las 5 de la madrugada. Como dice Borja Vilaseca, “la realidad es neutra“, lo que varía son las gafas con las que miramos esa realidad.

Ésta afirmación suele generar muchas críticas e, incluso, rechazo. Por supuesto que hay hechos que nos causan dolor, pero no es lo mismo el dolor que el sufrimiento. La enfermedad grave de un ser querido puede resultar muy doloroso, pero pensar que mañana mi jefe me va a hablar mal puede generar mucho sufrimiento, y no es lo mismo.

Como dice Wayne Dyer -de forma bastante provocativa- en su libro Tus zonas erróneas, “Puedes empezar a considerarte realmente inteligente en base a cómo escojas sentirte al enfrentarte con circunstancias difíciles. Las dificultades de la vida son muy parecidas para todos. Todos los que están con otros seres humanos en cualquier contexto social tienen las mismas dificultades. Los desacuerdos, las componendas, los conflictos son partes de lo que significa ser un ser humano. Igualmente, el dinero, la vejez, las enfermedades, la muerte, los desastres naturales y los accidentes son acontecimientos que presentan problemas a todos los seres humanos. Pero mientras algunas personas logran evitar el desaliento que inmoviliza y la infelicidad al enfrentarse con estos hechos, hay otros que se desploman, quedan inertes o sufren un Colapso Nervioso. Los seres humanos que reconocen los problemas como algo que es parte de la condición humana y no miden la felicidad por la ausencia de problemas, ésos son los seres humanos más inteligentes que conocemos; también los más raros y difíciles de encontrar.”

Ante cualquier acontecimiento, tienes dos opciones claramente diferenciadas: sufrir o no sufrir. Es tu decisión.

Para ayudar a tu mente a escoger un pensamiento más suave, te recomiendo que practiques con tres enfoques que a mi me sirven:

  1. No etiquetes, no “decidas” que algo es esto o aquello, bueno o malo, mejor o peor, porque una vez lo nombres, quedará sellado en tu mente y te será muy difícil cambiarle el juicio que le has impuesto
  2. No juzgues, especialmente a los demás, porque, como ya hemos hablado en otros posts, “lo de dentro fuera”, es decir: aquello que no te gusta de los demás es lo que más odias de ti mismo. Sé compasivo, relativiza, sé comprensivo y flexible. Es difícil, pero puedes entrenar cada día.
  3. Intenta darle un enfoque imaginativo a aquello que observas o que te pasa. Dale la vuelta, míralo desde un punto de vista totalmente diferente, incluso ridículo. El objetivo es romper con algunos bucles de pensamiento que nos absorben, no nos dejan salir del estancamiento y nos llevan al hastío y al cansancio.

Espero que te haya servido, hablaremos más sobre éste tema, tan interesante y del que nos enseñan tan poco.

Gracias por estar ahí!

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