TROTZDEMJAZUM LEBENSAGEN. EIN PSYCHOLOGEERLEBTDAS KONZENTRATIONSLAGER, Viktor Emil Frankl, 1946

Seguimos!

Hola, últimamente estoy trabajando mucho un concepto que me parece muy importante y al que se le da poca importancia, en general, en nuestras sociedades actuales super modernas: la responsabilidad.

¿En qué sentido? Todos tenemos un concepto diferente de ésta palabra, como de la mayoría.

Aquí la usaremos a menudo, en dos sentidos:

  • responsabilidad a la hora de hacernos cargo de nuestra propia vida: de nuestros logros y fracasos, de la calidad de nuestras relaciones o incluso de nuestra salud, física y emocional. Sin hacernos las víctimas y culpar al universo (aún dando margen a esa parte que no podemos controlar).
  • responsabilidad a la hora de escoger qué, cómo, cuándo y por qué aplicar, o no, las diferentes propuestas o prácticas saludables que nos mandan o que leemos por ahí, aceptando las consecuencias que ello conlleva. Sin hacernos las víctimas y culpar a médicos o autores de blogs como éste.

El ejercicio de la responsabilidad se hace necesario. Hacer consciente que has ido creando y moldeando tu propia vida hasta llegar al punto en el que te encuentras actualmente, te va a devolver el control de tu existencia.

Hay un concepto en psicología muy interesante y que está ámpliamente estudiado: el de locus de control. En 1966, el psicólogo estadounidense, Rotter, propuso éste concepto como un rasgo de personalidad en su teoría del aprendizaje social.

El Locus de Control hace referencia a la percepción que tenemos cada uno de nosotros sobre las causas de aquello que nos sucede en la vida; es decir, al grado en que sentimos que tenemos o no el control sobre los acontecimientos que influyen en nuestras vidas. Así pues, según sus propias palabras: “si la persona percibe que el acontecimiento es contingente con su conducta o sus propias características relativamente permanentes, se ha dicho que es una creencia en el control interno”; en cambio, “cuando un refuerzo es percibido como siguiendo alguna acción personal, pero no siendo enteramente contingente con ella, es típicamente percibido, en nuestra cultura, como el resultado de la suerte, y en este sentido se ha dicho que es una creencia en el control externo.”, Rotter, 1966.

Resumiendo, si crees que los resultados de tus acciones están supeditados a lo que haces, tienes una orientación interna de control. Aquellas personas que tienen un locus de control interno suelen ser:

  • Más propensos a asumir la responsabilidad de sus propias acciones.
  • Tienden a ser menos influenciados por las opiniones de otras personas.
  • A menudo realizan mejor las tareas cuando se les permite trabajar a su propio ritmo.
  • Por lo general, poseen un fuerte sentido de la auto-eficacia.
  • Tienden a trabajar duro para lograr las cosas que quieren.
  • Tienen confianza de cara a los desafíos.
  • Suelen ser físicamente más saludables.
  • Reportan ser más felices e independientes.
  • A menudo logran un mayor éxito en el trabajo y el estudio.

Por otro lado, si crees que los resultados de tus acciones son resultado de eventos que están fuera de tu control personal, tienes una orientación externa de control. Aquellos con un locus de control externo, por el contrario:

  • Culpabilizan a fuerzas externas por sus circunstancias.
  • A menudo, atribuyen a la suerte o la casualidad cualquier éxito que obtienen.
  • No creen que puedan cambiar su situación a través de sus propios esfuerzos.
  • Se sienten con frecuencia sin esperanzas o impotentes frente a las situaciones difíciles.
  • Son más propensos a experimentar indefensión aprendida (otro tecnicismo que se refiere al estado psicológico de un ser humano o animal que se comporta de forma pasiva a raíz de un aprendizaje, con la sensación subjetiva de no tener la capacidad de hacer nada ni de poder encontrar una solución a pesar de que existan oportunidades reales de cambiar la situación aversiva)

Siguiendo con éste concepto, tener el locus de control interno te hace, quizás, sufrir un poco más, porque no puedes culpar a los demás, por muchas ganas que tengas de hacerlo, pero a cambio te abre un nuevo mundo de posibiliades de libertad personal, que empiezan con un par de preguntas: ¿qué he hecho yo para generar ésta situación, para llegar hasta aquí? y ¿qué puedo hacer yo para que ésta situación cambie, mejore o no se vuelva a producir?. Las respuestas a éstas preguntas te darán la clave, cuando te dés cuenta de que nada de lo que te va sucediendo pasa por casualidad ni por mala suerte. Así, si decides seguir alguno de los consejos que aquí te voy a dar y no te resultan, te pido que seas responsible y te hagas las dos preguntas que te propongo.

Si queréis profundizar en éste tema de la responsabilidad personal, os recomiendo que leáis a Wayne Dyer, en especial su archiconocido libro “Tus zonas erróneas”. En él te va explicando punto por punto dónde residen las creencias equivocadas de la mayoría de nosotros y cómo hacer para cambiarlas.

Gracias por estar ahí!

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